"La Tecnologia es como las Noticias: Cuando al fin la obtenemos, ya es Historia Antigua."

lunes, 7 de junio de 2010

"The Man in High Castle"; a.k.a.:"El Hombre en el Castillo" (1962). O cuando Philip K. Dick termino Siendo Escrito a traves del I Ching.

El punto de divergencia entre el mundo de "El hombre en el castillo" y la historia real es el asesinato del presidente de EEUU, Franklin D. Roosevelt en 1933. Esto evita que el país se recobre de la Gran Depresión, instaurando una política aislacionista durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1947, los Aliados han sido derrotados por el Eje. Los Estados Unidos, invadidos y, consecuentemente divididos entre japoneses y alemanes, del mismo modo que Alemania tras su derrota en el "mundo real".
Un autor que se acerca a un escenario como el propuesto se enfrenta al problema de describir cómo sería el mundo si los nazis hubieran ganado la guerra, Dick opta por trazar a grandes rasgos la brutalidad nazi llevada al mundo entero, e incluso al espacio exterior, y elige centrarse preferentemente en la cotidianidad de los americanos derrotados dentro de una cultura japonesa victoriosa.
La acción se desarrolla en 1962 en la costa Este de los que otrora fueran los Estados Unidos, ahora PSA, Pacific States of America, zona de influencia japonesa. Los nativos son ciudadanos de segunda clase a pesar de que su cultura es admirada por los vencedores, a tal punto que uno de los mejores negocios es la venta de auténticas antigüedades americanas, como relojes de Mickey Mouse. Este mundo nos es descrito a través de las vidas de Robert Childan, Frank Frink, su ex-esposa Juliana, y Nobusuke Tagomi, saltando la narración constantemente de un personaje a otro.
La trama gira alrededor de tres ejes que se tocan por momentos: el comercio en torno a las antigüedades americanas y la valoración que los japoneses hacen de ella; la misión de Sr. Baynes, llegado de Europa, para entrevistarse, con fines aparentemente comerciales, con el Sr. Shinjiro Yatabe; y un extraño libro, censurado por los nazis, que describe a los Aliados victoriosos, escrita por un tal Hawthorne Abendsen, el Hombre en el Castillo al que alude el título de la novela.

Dick Philip k - El Hombre en El Castillo 1962

Dick afimó que escribió El hombre en el castillo usando el antiguo texto chino I Ching (también llamado El libro de las mutaciones) para decidir qué rumbo tomaba el argumento. Incluso culpó al libro de ciertos detalles del argumento que personalmente no le convencían.

El I Ching aparece numerosas veces a lo largo de El hombre en el castillo; aparentemente, consultarlo de manera oracular es una moda traída por los japoneses a los Estados del Pacífico. En la ficción, Hawthorne Abdensen, como el mismo Dick en la realidad, afirma haber escrito "La langosta" bajo la influencia del texto. Cuando Juliana se reúne con Abdensen, le manifiesta lo que él ya sabe o intuye: según el I Ching, Japón y Alemania han perdido la guerra.

Subyace al texto la extraña hipótesis de Dick de que existen varios mundos laterales a un eje central, mundos que a veces se entrecruzan; sostenía el autor que él había tenido contacto con algunos de tales mundos. Así, en un pasaje del libro, el señor Tagomi, espiritualmente abrumado por haber matado a dos militares alemanes, tiene una incursión fugaz de un San Francisco distinto, en el cual los policías son blancos y llevan uniformes azules, en el que la consulta tradicional del I Ching que él hace en un lugar público es confundida con un curioso rompecabezas, en el que la arquitectura de la ciudad ha tomado un sesgo muy distinto al impuesto bajo la influencia de las fuerzas japonesas de ocupación, en el que no existen los pedetaxis en las calles, en el que los parroquianos blancos de un bar no tienen ninguna consideración especial por un japonés que no consigue lugar en la barra. Un inquietante mundo, en definitiva, en el que Japón no ha resultado victorioso, sino que ha sido derrotado en la guerra. Años más tarde, el mismo autor renegaría de este final.




Fuentes:
http://www.psicofxp.com/articulos/literatura-historieta/454186-hitler-victorioso-la-peor-de-las-ucronias-posibles.html
http://www.quintadimension.com/zonacritica/Txt/192.shtml
http://es.wikipedia.org/wiki/El_hombre_en_el_castillo

jueves, 3 de junio de 2010

"Ballet Mecanique": Fernand Leger (1924).

"El argumento es el gran error del cine."
Fernad Leger.

Desde los comienzos del cine, la representación de la máquina en el celuloide ha sido una obsesión estética crucial para muchos cineastas. Ya en 1924, el pintor Ferdinand Léger registró el movimiento fabril de las máquinas para profundizar en las vanguardias artísticas como el dadaísmo y el cubismo.

Ballet mécanique es una película encuadrada dentro de la vanguardia histórica y, en concreto, en el movimiento que abogaba por el cine abstracto. Con la colaboración del norteamericano Dudley Murphy, Fernand Léger rodó este cortometraje que debía proyectarse acompañado por una partitura que George Antheil había compuesto para un montón de pianos mecánicos cuya sincronización resultó imposible.

La película se organiza a partir de imágenes caleidoscópicas en las que el rostro humano se descompone, busca rimas visuales con formas geométricas y salta al compás de las máquinas. La imagen de una mujerona subiendo una escalera con un bulto al hombro se repite una y otra vez, en una suerte de bucle con fin. Imágenes descoyuntadas de una verbena, casi subliminales, en las que el cuerpo cayendo por un tobogán se convierte en motivo musical. Ruedas y bielas en movimiento replican a Kiki de Montparnasse -la modelo habitual de Man Ray y actriz en La barraca de los monstruos, que abre y cierra los ojos o sonríe.





'Ballet Mécanique' constituye un himno dedicado al potencial plástico de la mecanización, el motor modernizador que cambiaría la sociedad del siglo XX.

Fuentes:
http://www.circomelies.com/2009/03/charlot-cubista-en-el-ballet-mecanico.html
http://www.fotogramas.es/Media/Imagenes/Encuestas/Fotogramas-mecanicos-buscando-la-maquina-perfecta